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El FBI asegura que la semana pasada frustró un ataque con drones explosivos contra la gala de la UFC en la Casa Blanca

El director de la agencia, Kash Patel, ha informado de varias detenciones y de un plan para forzar una evacuación de los actos de celebración del cumpleaños de Trump, provocar una masacre y "desencadenar" una revolución

El FBI ha anunciado este martes que en los días previos al cumpleaños de Donald Trump, celebrado el domingo por todo lo alto con una gala de artes marciales mixtas en los jardines de la Casa Blanca, con 4.000 espectadores en el recinto y decenas de miles más en las proximidades, frustró un intento de atentado, un plan para usar drones explosivos y francotiradores contra las principales autoridades del país, con el objetivo de causar una masacre y «desencadenar» una revolución. Hasta el momento habría cinco detenidos y decenas de posibles responsables identificados, si bien algunos han huido.

«El 10 de junio, el FBI y nuestros socios de las fuerzas del orden tomaron conocimiento de una amenaza potencial contra el evento UFC América 250 que involucraba a individuos fuera de la Región de la Capital Nacional. Gracias a la acción rápida de los agentes y el Departamento de Justicia en una operación multiestatal, múltiples individuos están ahora bajo custodia y los supuestos planes de ataques fueron detenidos en seco. Aunque el resultado representó lo mejor del trabajo de investigación, tampoco fue nada fuera de lo común para este equipo de fuerzas del orden, diseñado para detectar, responder y llevar ante la justicia a aquellos que amenazan las vidas de los ciudadanos estadounidenses», ha señalado en un tuit el director de la agencia, Kash Patel.

Cuando se le preguntó este martes si había sido informado sobre el supuesto ataque, el presidente Donald Trump respondió que no tenía conocimiento de lo ocurrido. «El ataque que presencié fue el de los luchadores», dijo Trump a los periodistas desde Francia, donde está para asistir a la cumbre del G7.

El acceso a la Casa Blanca el domingo estaba muy restringido, y la Policía local, la de Maryland o la Guardia Nacional estaba desplegada en los alrededores. Sólo se podía acceder con un pase muy controlado. Pero la ‘fan zone’ del acto estaba pegada, en la Elipse, adyacente a la Casa Blanca. Las pantallas gigantes estaban a poco más de 100 metros de donde se construyó el octágono donde tuvieron lugar las peleas a lo largo de toda la noche y parte de la madrugada del domingo.

Según han explicado diversas fuentes a los principales medios estadounidenses, hasta el momento hay cinco personas bajo custodia y otras 23 han sido identificadas como potenciales cómplices o instigadores. Una de ellas, Tycen Proper, de 19 años, fue arrestada el lunes en Ohio y se enfrenta cuatro cargos, incluyendo el de intento de asesinato de un agente federal y conspiración para cometer un delito contra Estados Unidos, según consta en diversos documentos judiciales.

Siempre según esos papeles, Proper admitió haber planeado, junto con otros cómplices, un ataque durante la pelea. Se comunicaban a través de un grupo de TikTok llamado «Vanguard of the Old», cuyos miembros afirmaban «querer proteger a Estados Unidos» y creían que el país «iba por mal camino». Las comunicaciones entre los miembros del grupo continuaron a través de la aplicación de mensajería cifrada Signal, en la que, según el FBI, planearon el ataque contra la pelea de la UFC.

El plan era generar cierta confusión con una protesta o una manifestación en las cercanías del evento. De hecho, ese domingo hubo diversas protestas pacíficas contra el presidente Trump, al que acusan de querer ser un monarca absolutista. Según la cadena CBS, en la declaración jurada, Proper detalló que el plan era que todos los conspiradores, de diversas partes del país, se dieran cita en Fredericksburg, Virginia, y viajaran a Washington el domingo.

Mientras se desarrollaba la manifestación, en la zona norte de la Casa Blanca (la fiesta era en la sur) el grupo «haría volar pequeños drones cargados con artefactos explosivos no especificados que detonarían sobre el lado norte del estadio de la UFC», según consta en el documento. Cuando los drones explotaran en los edificios colindantes, forzando una evacuación, el grupo planeaba forzar a los asistentes al evento de la UFC y a «objetivos de alto valor» a huir hacia puntos concretos, donde el resto del grupo estaría esperando, con armas, para disparar, con la esperanza de «desencadenar» una revolución en Estados Unidos.

El subdirector del Servicio Secreto, Matthew Quinn, afirmó que aún había algunos sospechosos en busca y captura, enfatizando que su equipo había participado activamente en la investigación pero que habían optado por no dar detalles hasta ahora por motivos de seguridad. «No se atraganten con su propio humo», dijo Quinn, citando una frase que, según él, aprendió al principio de su carrera. «Quien crea que este caso se manejó de forma aislada es ingenuo. Les aseguro que el Servicio Secreto lideró la investigación desde el principio. Les aseguro que continúa. Para mantener la integridad de la investigación y el plan de seguridad, decidimos no filtrar la información», lo que ha sido interpretado como una crítica velada a Patel, el director del FBI, una figura muy cuestionada en el último año y con un ansia de protagonismo que supera todos los precedentes imaginables.

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