Oración y acción | Fuerzas vivas de Portuguesa clamando ante la Virgen de Coromoto por la reconstrucción espiritual de Venezuela

“Muchos miran al empresario como un lobo que hay que batir, otros lo miran como una vaca que hay que ordeñar, pero pocos lo miran como el caballo que tira del carro”. Con esta célebre frase de Winston Churchill, el presbítero Wilfredo León dio inicio a la Misa Gremial en la Basílica Menor Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto, donde los gremios profesionales, la sociedad civil y las fuerzas vivas de Portuguesa se congregaron en un solo clamor espiritual por el descanso eterno de las víctimas del sismo del pasado 24 de junio, especialmente por los portugueseños fallecidos o desaparecidos.
La eucaristía se celebró en la Capilla del Santísimo Sacramento, lugar histórico donde se ofició la primera misa del Santuario y epicentro espiritual que impulsó la construcción del imponente templo. Estar allí recordó a los feligreses que Portuguesa está profundamente bendecida al resguardar el hogar de la Patrona de Venezuela, cuyo manto sagrado ofrece el consuelo y la fuerza necesarios para levantarse en las horas más oscuras.
Durante la homilía, que coincidió con la festividad litúrgica de San Benito Abad —modelo de equilibrio entre el trabajo y la fe—, el padre León exaltó el valor del sector productivo en tiempos de crisis y exhortó a los presentes a mantener una fe activa – “Ora, busca en Dios la sabiduría como se busca un tesoro. Se ora para ser escuchados; oración y acción para recibir la bendición”. Asimismo, honrando el esfuerzo de los rescatistas, voluntarios y familiares de las víctimas, concluyó con una profunda reflexión “Sumergirse en una montaña de escombros para rescatar es una lección de vida”.




