Edgar Rivero «Llegó la hora de tomar el toro por los cachos»

David Figueroa Díaz
A criterio del profesor Edgar Rivero, presidente de Un Nuevo Tiempo en Portuguesa, el mercado callejero ubicado en la calle 30 con avenidas 27 y 28 de Acarigua, se convierte hoy día en la mejor vitrina del “crecimiento económico” de la ciudad en sus 404 años de su fundación colonial.
Opina que, sin dudas, transitar por esa concurrida vía del centro de Acarigua, demuestra a simple vista cómo la falta de gobierno ocasiona anarquía y caos total.
“La anarquía reinante pone de relieve que esta ciudad produce y crece; pero con descontrol absoluto, con una repercusión negativa incalculable. La basura, los mototaxistas, los trabajadores de la economía informal, se apoderaron de este sector del casco central de Acarigua, sin ton, ni son. No se justifica que a escasas tres cuadras del despacho del alcalde Rafael Torrealba esta delicada situación se acentúe y no haya pronunciamiento institucional alguno. Reitero que la anarquía y la improvisación no son buenos indicadores de una gestión eficiente, señor alcalde», cuestionó el conocido político y educador.
Ante esa realidad, que Rivero que en sentido figurado la compara con el tamaño del monumento de la Espiga, considera oportunas varias interrogantes: ¿Quién le pone el cascabel al gato, a dónde tienen que dirigirse los ciudadanos para solicitar que pongan orden, ¿quién manda aquí, será el alcalde, el secretario de Operaciones de la Gobernación, los policías, los de Seguridad Ciudadana, el consejo comunal o en definitiva será la anarquía o la improvisación?.
“A mi modo de ver, a la ‘Acarigua Milenaria’, como han pretendido proyectarle, debe rendírsele honor, no solo por su antigüedad, sino también por el cuido, mantenimiento, mejoría y modernización de sus espacios públicos. Bienvenido sea el desarrollo; pero con orden y respeto a las normas. Los vecinos, los comerciantes formales, el entorno de este mercado callejero que cada día amplía sus tentáculos ante la mirada cómplice del poder local, no puede continuar sometido a una inestabilidad social permanente.
Por último, Edgar Rivero estimó prudente recordarle al ciudadano alcalde, que las ciudades bien administradas son, tanto eficientes como efectivas; por ello, es necesario colocarle coto a esa situación y de una vez por todas generar una actividad económica más respetuosa, equitativa y acorde, en función del medio ambiente y en atención a las ordenanzas existentes.



