Opina Edgar Rivero La dignificación de la profesión docente va más allá de una bolsa de comida o del subsidio del transporte público

David Figueroa Díaz.-
«Es inaudito hablar de la recuperación del concepto integral de la escuela, cuando el mismo sistema se encuentra en bancarrota; no es necesario ser un erudito en el área financiera, pues claro está, que el desempeño y aprendizaje de los estudiantes está, en gran medida, relacionado con cuánto, cómo y en qué se invierte en el sistema educativo de un país».
Esas consideraciones corresponden educador y político Edgar Rivero, quien sostiene que el desempeño estudiantil está indirectamente afectado por el sistema de financiamiento educativo, entendido como el conjunto de reglas e incentivos que determinan cómo se recolectan, asignan, gobiernan y monitorean los recursos invertidos para la provisión del servicio educativo como tal.
En consecuencia –acotó-, el gobierno está obligado a incrementar y diversificar las fuentes de financiamiento del sistema educativo, sumando a los tradicionales aportes del gobierno nacional, otras fuentes de origen interno y externo, tanto públicos como privados, lo cual permitiría aumentar el volumen, eficiencia y equidad de la inversión en educación.
«La propuesta del actual ministro Héctor Rodríguez es inconcebible, cuando un grueso grupo de profesionales de la docencia viven por debajo de la línea de pobreza, según datos que maneja el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de los Andes (ULA). La dignificación de la profesión docente va más allá de una bolsa de comida o del subsidio del transporte público; se traduce al cumplimiento real de lo acordado en la última convención colectiva y su adecuación a la realidad económica del país, por ejemplo, la indexación de los salarios”, enfatizó Rivero», quien apuntó que la crisis del sistema educativo venezolano demanda la implementación de otras opciones en el área gerencial.
Implica a mi juicio, volver a la descentralización desde el punto de vista administrativo y una profunda reforma del Ministerio de Educación para fortalecer sus capacidades como ente rector del sistema educativo.
Finalmente, el presidente de UNT Portuguesa resaltó que es oportuno recordarles al Ministro Rodríguez y al equipo de gobierno del estado Portuguesa que el amor con hambre no dura. Para retomar con franqueza y resultados positivos el concepto integral de la escuela, deben generarse respuestas significativas y acorde con la realidad económica del país. El déficit de recursos que viene arrastrando año tras año el sector educación constituye una de las causas fundamentales del importante retroceso en todos los indicadores de cobertura y calidad educativa.


